Olfato


 Es un sentido químico en el que actúan como estimulantes, las partículas aromáticas u odoríferas desprendidas de los cuerpos vitales que, a través del aire aspirado, entran en contacto con el epitelio olfativo situado en la profundidad de las fosas nasales detrás de la nariz.



CÓMO FUNCIONA EL OLFATO?

El olfato es la interacción entre moléculas odoríferas (o sea, con olor) presentes en la atmósfera y los receptores especializados presentes en la mucosa nasal, neuronas capaces de transformar la información química en impulsos eléctricos que se transmiten al cerebro.



La información nerviosa de estas neuronas penetra el cráneo mediante microorificios en la lámina cribosa del hueso etmoides, y en la región anterior del cerebro alcanzan el bulbo olfativo u olfatorio, una estructura neural del prosencéfalo que reconoce la información y la transmite a las áreas superiores del cerebro, en donde ingresa al pensamiento consciente.

El olfato es un sentido muy similar al gusto, ya que ambos consisten en la quimio recepción, pero mientras el primero es a distancia, el segundo es a través del contacto directo con la materia. Ambos estímulos, de hecho, son procesados en el centro del sabor y el gusto en la parte media del lóbulo frontal, o sea, en la misma región del cerebro.

El olfato representa un sistema fisiológico, crítico para el desarrollo desde la antigüedad. El ser humano tiene la capacidad de detectar y discriminar al menos 10.000 olores diferentes. El sentido del olfato, o la olfacción, comienza en una pequeña zona del techo de la cavidad nasal, que está cubierta de una mucosa especializada. A partir de ahí, el nervio olfatorio transmite la percepción sensorial del olor a través de la vía olfatoria. Esta vía está compuesta por las células y el bulbo olfatorio, el tracto y la estría olfatoria, y la corteza olfatoria primaria y la amígdala. El olfato es responsable de la detección de peligros, feromonas y alimentos.

ESTRUCTURA DE LA NARIZ

  • Las fosas nasales están divididas por el tabique nasal en la línea media.
  • Cada pared nasal lateral está formada por 3 cornetes: inferior, medio y superior.
  • La placa cribiforme constituye el techo del conducto nasal:
    • Parte del hueso etmoide
    • Perforado por los forámenes olfatorios (aproximadamente 20 forámenes).

LOCALIZACIÓN DEL EPITELIO OLFATORIO

  • A lo largo de la placa cribiforme
  • A lo largo y medial de los cornetes superiores
  • Puede extenderse hasta el cornete medio anterolateral y el tabique nasal posterior
  • La localización del epitelio olfatorio varía entre los individuos.
  • Las neuronas olfatorias se pierden con la edad, la exposición a toxinas ambientales y la inflamación.


RECEPTORES OLFATIVOS

Los receptores olfativos son los encargados de convertir la información química del olor en información nerviosa. Se hallan en la mucosa de la cavidad nasal, distribuidos en dos regiones claramente diferenciadas:
  • La pituitaria roja, con gran presencia de vasos sanguíneos pero sin funciones olfativas, que calienta el aire aspirado y lo filtra de impurezas y partículas.
  • La pituitaria amarilla, en donde se hallan las células olfatorias que contienen los receptores del olfato.

Los receptores del olfato son muchos y muy especializados, sobre todo en los mamíferos. Se piensa que puede llegar a haber hasta 1000 receptores diferentes, por lo que las proteínas encargadas del procesamiento del olor ocupan una buena porción del genoma.

Cada uno de los receptores especializados reconoce un tipo de olor diferente, por lo que los llamados “olores primarios” (que componen otros aromas más complejos) son muchísimos y difíciles de definir.

Aun así, se calcula que los olores disponibles para el ser humano pueden clasificarse en 10 renglones distintos: fragantes o florales, leñosos o resinosos, químicos, cítricos, frutales no cítricos, mentolados, dulces, ahumados o quemados, podridos y acres o rancios.

CLASIFICACIÓN DE OLORES

Los diferentes tipos de olores han sido clasificados de diversas maneras, un tema que siempre es motivo de discusión. Por otra parte, dotar de un aroma específico a un local o a una marca se ha convertido en una eficaz estrategia de marketing. El mundo de las fragancias va mucho más allá de lo que puede parecer.

En varias investigaciones llevadas a cabo en la segunda década de este siglo, se han utilizado modelos estadísticos para identificar los diez olores básicos. De sus mezclas pueden obtenerse fragancias complejas, capaces de crear nexos emocionales positivos. Esta es la propuesta de los investigadores, que dista de ser inamovible.

  • Acre
  • Ahumado
  • Amaderado
  • Cítrico
  • Descompuesto
  • Dulce
  • Floral
  • Frutal
  • Mentolado
  • Químico

LA FAMILIA EN PERFUMERÍA

Lo que se conoce como familia olfativa está definido como el conjunto de aromas que tienen en común un acorde predominante. En función de los olores acompañantes, pueden establecerse subfamilias. Las familias avaladas por el Comité Francés del Perfume son siete.




Cítrica

Genera sensaciones como frescura, luminosidad, limpieza y efervescencia. Se basa en los aromas que se desprenden de los aceites esenciales contenidos en las cáscaras de las frutas cítricas, como la naranja, el limón, el pomelo y la bergamota.

Floral

Son fragancias esencialmente femeninas, frescas, ligeras y con toques dulces. Se obtienen de las inflorescencias del jazmín, la lavanda, la violeta, el lirio, el narciso, la magnolia y la rosa. La combinación de estos olores puede llegar a ser infinita.

Oriental

Contienen esencias y resinas, por lo que la impresión sensorial que generan suele ser compleja. Son penetrantes, cálidas y sensuales, y cambian con el tiempo y las temperaturas. Se les llama también ambarinas o especiadas. Rememoran colores y sabores orientales y se elaboran con cacao, clavo, regaliz, cardamomo, jengibre o pimienta.

Madera

Según la esencia utilizada, pueden ser ligeras y frescas o intensas y cálidas. Entre las primeras destacan el vetiver, el pino, el papiro, el cedro y el bambú. En las del segundo grupo, más acentuadas y penetrantes, figuran el sándalo, el roble, el higo y el pachulí, que son esencialmente fragancias masculinas.

Cuero

Este aroma sobrio y elegante, muy discreto, constituye un grupo singular que se aparta un poco de los demás. Es esencialmente masculino y se combina con notas de tabaco, madera, musgo y notas ahumadas.

Fougére

Esta familia se agrupa en torno a un famoso perfume creado en 1882 y llamado Fougére Royale, del que han derivado varias fragancias parecidas. Contiene acordes de lavanda, vainilla, madera, bergamota, hierbas y musgos. Son fundamentalmente masculinas, y producen una sensación amaderada y fresca, amarga y dulce al mismo tiempo.

Chypre

Es un caso parecido al anterior, porque esta familia deriva de un perfume concebido en 1917, llamado Chypre. Contiene cinco notas: madera, floral de rosa o jazmín, ámbar, cítrica y musgo.

Los distintos tipos de olores funcionan de maneras misteriosas y nos hacen evocar vivencias que creíamos olvidadas. Emplearlas con acierto al aromatizar espacios y eventos para generar nexos placenteros y positivos es lo que nos caracteriza.









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